Hundíos en la incoherencia de estas palabras mezcladas, a ver qué entendéis.
Nunca
he entendido el rumbo que tienen las cosas. Ni la importancia que le da la
gente al vaivén de los demás. Tampoco he entendido el sentido de la vida y ni
siquiera he intentado buscarlo. Supongo que a veces la ignorancia es mi mejor
arma; otras, mi peor coraza.
He
visto a demasiadas personas pasar, pasar pensando en demasiadas cosas sin
preocuparse por nada, en realidad. He presenciado batallas en las que nadie era vencedor y todos eran vencidos. He oído los gritos de todos aquellos que se han vuelto locos con
tantas instrucciones, órdenes, estrés y horas.
No
encuentro. No lo encuentro. La vida me ha susurrado que no estoy entendiendo
una mierda; no me ha revelado nada nuevo y encima se ha reído de mí.
¿Es
que acaso no existe el botón de rebobinar? Quizá estaría bien permanecer en un
pause eterno, moverme entre la quietud de los demás.
Esto
es un caos y parece que soy la única que se da cuenta, la única capaz de entrar
en razón, mirar hacia dentro y recordar un mundo menos esto. Parece que nadie más que yo puede oír el relajante ronroneo
de las acacias dormitando. ¿Es que el resto está demasiado ocupado en otras
cosas poco relevantes en su vida como para poder escuchar esos sonidos?
Y me niego a aceptar lo que me han dado hecho: pienso deshacerlo
y rehacerlo todo, cuestionarme las cosas más obvias y que mis cavilaciones acaben por volverme loca.
Cerrad
los ojos y mirad hacia adentro. Buscad eso,
encontrad aquello. Dejad que sea eso
lo que os encuentre a vosotros y no al revés. Dejaos caer y a ver quién es
capaz de salvarse a sí mismo del vacío, antesala de la libertad que tantos ansían y pocos conocen.
Tus entradas sin geniales. En serio. Me encantan.
ResponderEliminarY por cierto, ¿te has quitado Twitter? Has desaparecido de mi mapa y jo.
¡Para nada!
EliminarSí, me borré la cuenta hará un par de meses, ay.