Tengo siete brazos y todos te señalan a ti
como norte, cuando yo solo te veo el sur.
Rompo con las
olas barcos de papel, sueños de niños pequeños, viajes ineternos.
Corto todos
los índices que me señalan y callan y se tapan la cara.
Abrazo a la Muerte
desde que el hueco de la cama parece el Ártico.
Arrojo la
llave de tu jaula al río, y me río.
Escondo tus cartas
bajo la cama, para que se las coman los monstruos.
Hielo
corazones mejor que los propios inviernos y estos me persiguen para matarme.
Respondo a
todo con el dedo anular de mi mano derecha.
Mato las hojas
que no van a caer a mis pies.
Arrojo a los mírame-y-aprende al pozo sin salida del
que salí.
Cierro y abro
puertas para salir por las ventanas que no hay en las paredes de ningún sitio.
Reivindico por
el derecho a ser.
Tengo siete
brazos pero ahora todos me señalan a mí como único punto cardinal.
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